En las negociaciones preliminares, diferenciar entre un contrato de promesa de adquisición y una carta de intención es crucial para gestionar adecuadamente los riesgos legales. Mientras el primero establece compromisos jurídicos vinculantes, la segunda ofrece flexibilidad en etapas tempranas sin generar obligaciones estrictas. Este artículo analiza sus características, consecuencias legales y criterios para elegir el instrumento adecuado según el contexto de cada negociación.

